Dime qué cine ves y te diré cómo amas (2ª parte)

 “Todas las censuras existen para impedir que se desafíen las concepciones actuales y las instituciones existentes. Todo progreso es iniciado al desafiar las concepciones actuales y es ejecutado al cambiar las instituciones existentes. Por lo tanto, la primera condición para el progreso es la supresión de la censura.”

 George Bernard Shaw

Instrucciones de lectura: Léase éste texto teniendo en cuenta las siguientes premisas:

  1. El cine hollywoodiense ha sido (¿y es?) el cine “mainstream”.
  2. “Erótico” no quiere decir “pornográfico”.
  3. El amor sin erotismo, en el cine, también es amor.
  4. Va a leer muchas suposiciones.

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En contra de lo que se pueda creer en Hollywood no siempre reinó la censura, sino que el cine, antes de la implantación del Código Hays, era en la pantalla tan procaz como permitía la sociedad del momento y entre bastidores un mercado de carne en el que actrices y actores satisfacían las apetencias de productores y gerifaltes. Las prohibiciones que el Código imponía acerca de las vestimentas apropiadas y la imposibilidad de desnudez alguna provocó la proliferación del uso de actrices exuberantes cuyos cuerpos rezumaran una sensualidad imposible de disimular con la ropa puesta.

El productor Howard Hughes, por ejemplo, se las ingenió para ajustar la ropa de Jane Russel, e incluso mandó confeccionar un sujetador especial que elevara sus senos. Después de ella las pantallas se llenaron de mujeres curvilíneas, y en el caso de los hombres, aunque era más fácil ver sus torsos al descubierto, también hubo grandes manipulaciones para resaltar todos sus atributos. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, el erotismo, el sexo o el amor homosexual, nunca pudo ser explícito. Hubo que burlar el Código hasta límites tan extremos que el propio Charlton Heston no supo que en Ben Hur se insinuaba que su personaje había tenido una relación con su amigo Messala.

Paul-Newman-Hunk

En 1968 el Código Hays fue abolido, pero la sexplotaition de otros cines durante los años anteriores hizo que Hollywood no pudiera competir con sus rivales. Fue en los años ochenta, con la Administración Reagan, que el conservadurismo volvió a recalar en Hollywood. A sabiendas de que estaban a años luz de las propias producciones americanas de serie B o el cine europeo, Hollywood inventa el erotismo-para-todos. Una serie de filmes cargados de escándalos publicitarios, pero no de elevado tono sexual, hicieron que todos desearan ver esas películas. Instinto básico o Nueve semanas y media convirtieron en auténticos sex symbols a Sharon Stone y Kim Basinger. ¡Aún seguimos hablando de si a Sharon Stone se le ve algo o no en ese cruce de piernas! La industria hollywoodiense nos incitó a que nos atrajera, más que la insinuación, el escándalo.

Leer más en The Best & The Brightest…

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